La renuncia de Rubén Ale a la presidencia de San Martín funcionó de diferentes maneras en el mundo "santo". Para él fue verse encerrado por un cúmulo de situaciones y las que no pudo soportar más. En Eugenia Vizcarra de Collado, todo lo contrario: fue la liberación de su propia cárcel, y con ella el poder decir su verdad.
Esposa de Justo "Lalo" Collado, ya fallecido, pero en vida encargado general del club de los dispositivos policiales por 38 años, cuenta cómo, además de la muerte de su marido, debió padecer la insufrible tarea de obtener su pensión.
"Luego de que fallece en 2006, y justo antes de que asuma Ale, el presidente en ese entonces Alberto Darnay me dijo que él se haría cargo. Con la llegada de María Jesús Rivero la decisión fue dejar a mi hijo Cristian a cargo de lo que era su labor", detalló Vizcarra, quién además inició el juicio contra el club para cobrar la pensión.
Según sus propias palabras, el hijo llegó a trabajar un año pero tras un entredicho luego de un partido, le mostraron la salida. "Tu papá era un jornalero. ¿Quién lo conocía?", relata Cristian el comentario peyorativo que asegura haber recibido del apoderado legal, Fernando Santillán. "Primero, Rivero me explicó que si mi mamá no desestimaba el juicio, no trabajaría más. Yo le contesté que haría valer los 38 años de trabajo de mi papá. Luego me dijeron que me echaban", aseguró.
A partir de allí, la vida para Vizcarra y su hijo se tornó muy difícil. "Un día, Ale llamó a mi hijo y le dijo que arreglaríamos. Confiados, fuimos a la remisería pero Rubén y tres de sus secuaces nos encerraron en una habitación y literalmente nos apretaron", contó angustiada. "Lo que me dijo fue que me dejara de molestar o sino íbamos a terminar de otra manera".
Pero allí no terminó. Por tres años, las amenazas se repitieron por teléfono, acorde a su relato. Por suerte para ellos, el juicio avanzó y se encuentra en sus últimas instancias pese a que Collado (p) no estaba registrado. "Hicimos una denuncia ante la AFIP y nos dio la razón", aseguró Vizcarra.
Tras varios años en silencio, se enteró de la renuncia de Ale. "Sentí alivio. Si seguía callándome estaría matándome en vida", aseguró. "Le pido disculpas a los hinchas", agregó.